Este proyecto se propone construir el segundo tren de licuefacción en el país, en caso de ser certificados los volúmenes de gas natural que hacen posible su construcción, beneficiándose así de alguna de las infraestructuras ya existentes y desarrolladas para el primer tren.
El consorcio para el desarrollo de este proyecto está compuestos por la SONAGAS (50%), compañía petrolera nacional, E.ON Ruhrgas (20%) y el gobierno de Guinea Ecuatorial (15%). Galp Energia tiene una participación de un 15%.